Meditación

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Meditaciones semanales caminando.. El lugar de encuentro será en la puerta del BioSalud Quantum (C/Enric Granados, frente nº 8, Sant Quirze del Vallès) y se realizarán en el hermoso paseo que hay detrás del centro: el camino de Pallás-Llovateras. La convocatoria será a las 20h todos los lunes –excepto los días festivos-, y el precio por persona es de 6 €. 

 

INSCRIPCIONES

 Cristina Vilaseca: 619 757 905 o info@biosaludquantum.com

Uno de los secretos para abandonar el hábito de ser el mismo de siempre es intentar ser mejor observador, ya sea siendo más meta-cognitivo (observar tus pensamientos), aquietando la mente o prestando más atención a tu conducta y a las respuestas emocionales desencadenadas por los elementos de tu entorno.

 

Pero la gran pregunta es: ¿cómo puedes hacerlo?
Es decir, ¿cómo puedes ser más observador, romper los vínculos emocionales con el cuerpo, el entorno y el tiempo y cerrar el vacío?
La respuesta es sencilla: con la meditación.


En el lenguaje tibetano meditar significa «conocer algo». Por esta razón utilizo la palabra meditación como sinónimo de auto-observación y crecimiento personal. Después de todo, para conocer cualquier cosa debemos pasar un tiempo observándola. El momento crucial de cualquier cambio es cuando pasamos de ser algo a observar ese algo.


Otra forma de ver esta transición es cuando pasamos de ser un actor a ser un actor/espectador. Una analogía sencilla sería cuando los atletas o artistas —golfistas, esquiadores, nadadores, bailarines, cantantes o actores—quieren cambiar algo de su técnica y su entrenador les hace mirar un vídeo en el que aparecen. ¿Cómo iban a cambiar su técnica si no ven la diferencia entre lo antiguo y lo nuevo? Con tu antiguo yo y tu nuevo yo ocurre lo mismo. ¿Cómo vas a dejar de actuar de un modo en particular si no eres consciente de él?.
Cuando adviertes esos aspectos inconscientes de tu antiguo yo que residen en el sistema operativo del subconsciente, estás empezando el proceso de cambiar todo lo que no te gusta de ti. ¿Qué pasos das cuando decides actuar de otro modo? Te distancias del mundo exterior lo bastante para pensar en lo que debes hacer o no hacer. Y si empiezas a fijarte en tus estados inconscientes de la mente y el cuerpo y logras «conocer» tus programas automáticos inconscientes hasta ser consciente de ellos, ¿estarás meditando?
 La respuesta es sí. Meditar es «conocerse a sí mismo».

 

Al fijarte en tu viejo hábito de ser el mismo de siempre, comienzas a distanciarte de esos programas inconscientes y tienes más control sobre ellos.
Por cierto, si logras contener estos estados habituales de la mente y el cuerpo, las «células nerviosas dejan de activarse juntas, y ya no siguen conectándose».
A medida que podas el hardware neurológico de tu antiguo yo, dejas de enviar las mismas señales a los mismos genes. Estás abandonando el hábito de ser tú.


¿Cuál es la mejor expresión de mí mismo que me gustaría ser?
Al contemplar estos aspectos de tu yo, el lóbulo frontal se activa y empiezas a hacer que tu cerebro ya no funcione como antes. Mientras el lóbulo frontal (el jefe) se hace esta nueva pregunta, contempla el paisaje del resto del cerebro y combina a la perfección todos los conocimientos y experiencias que ha almacenado en un nuevo modelo de pensamiento. Te ayuda a crear una representación interior para que te concentres en ella.
Si te concentras tanto en el pensamiento que se convierte literalmente en una experiencia, lo que produce es una emoción. Y en cuanto se crea la emoción, empiezas a sentirte como tu nuevo yo ideal y te acabas acostumbrando a este nuevo sentimiento.


Recuerda que cuando el cuerpo comienza a responder como si la experiencia ya fuera una realidad presente, les estás enviando nuevas señales a tus genes... y tu cuerpo empieza a cambiar ahora, antes de materializarse el episodio físico en tu vida. Te has adelantado al tiempo y lo más importante es que adquieres un estado del ser en el que el cuerpo y la mente trabajan como una unidad. Y si repites este proceso a diario, también te acostumbras a este estado del ser.Si puedes conservar este nuevo estado de la mente y el cuerpo, al margen del entorno exterior y de las necesidades emocionales físicas, en el que trasciendes el tiempo, sucederá algo distinto en tu vida. Ésta es la ley cuántica.


Es decir, según el modelo de meditación con el que trabajarás, todo cuanto necesitas hacer es recordar quién no quieres seguir «siendo» hasta conocer tu antiguo yo —los pensamientos, conductas y emociones relacionados con él que quieres cambiar—, hasta el punto de «desactivar» y «desconectar» tu antigua mente para que no siga enviando las mismas señales a los mismos genes. Después debes contemplar a diario quién quieres «ser». De este modo activarás y conectarás nuevos niveles mentales, con lo que entrenarás emocionalmente tu cuerpo para que se habitúe a esta mente nueva y surja de manera automática. Además de su significado tibetano, meditar en sánscrito significa auto-cultivarse .Cuando cultivas una nueva personalidad mediante la meditación, el gran fruto que deseas obtener es una realidad nueva. Crear una mente nueva es como cultivar un jardín. Las manifestaciones que produces en el jardín de tu mente son como las cosechas que crecen de la tierra.

 

En resumen, el proceso meditativo consiste en dejar el hábito de ser el mismo de siempre y reinventarte, en desprenderte de tu mente y crear otra nueva, en eliminar algunas conexiones sinápticas y generar otras, en desmemorizar las emociones pasadas y preparar el cuerpo para una mente y unas emociones nuevas, y en dejar atrás el pasado y crear un nuevo futuro. para evitar que un pensamiento o sentimiento que no quieres tener te pase desapercibido, debes desarrollar las poderosas aptitudes de la observación y la concentración.


Las ondas de tu futuro

Seguramente ya sabes que el cerebro tiene una naturaleza electroquímica. Cuando las células nerviosas se activan, se intercambian cargas eléctricas que generan campos electromagnéticos. Como la diversa actividad eléctrica del cerebro se puede medir, estos efectos nos proporcionan una información importante sobre lo que estamos pensando, sintiendo, aprendiendo, soñando y creando, y cómo procesamos la información. La técnica más común empleada por los científicos para registrar los cambios en la actividad eléctrica cerebral es el electroencefalograma (EEG).


Las investigaciones han descubierto una gran variedad de frecuencias de ondas cerebrales en los humanos, que abarcan desde los bajísimos niveles de actividad registrados en el sueño profundo (ondas delta), el estado crepuscular entre el sueño profundo y el estado de vigilia (zeta) y el estado creativo e imaginativo (alfa), hasta las frecuencias superiores registradas durante los pensamientos conscientes (ondas beta) y las frecuencias más altas (ondas gama), vistas en estados elevados de conciencia.


Conforme los niños crecen, las frecuencias predominantes en su cerebro progresan de delta a zeta, luego a alfa y después a beta.  La finalidad de la meditación es volvernos como un niño, pasando de beta a alfa, para llegar a zeta, y (para el experto o místico) después a delta. Entender la progresión de los cambios en las ondas cerebrales durante el desarrollo humano ayuda a desmitificar el proceso de la experiencia meditativa.
Normalmente en la meditación se experimenta un estado de frecuencia Alfa.

 

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© Cristina Vilaseca Bertran